Te supera la maternidad?

 

 

 

Te cuesta mucho que se entre a bañar?  Que deje de jugar al Fortnite?  Que se ponga la campera? Que se peine o … mucho más sacarle los piojos???

Se duerme con vos en la cama o le tiene miedo a la oscuridad? Los hermanos se pelean? Y mientras uno no quiere comer el otro come demasiado?

Imposible que  ordenen el cuarto? O te cuesta mucho la previa para ir a la escuela? no hay charla, explicación ni castigo que hagan efecto…  Esta imagen te resulta poco familiar? … Este espacio es para vos!

Criar hijos puede ser una hermosa aventura por momentos y una difícil tarea minutos después.

Tal vez sientas una increíble felicidad de ser madre y luego te invada la angustia de no saber qué hacer…

La maternidad puede estar atravesada por diferentes emociones, dudas e inseguridades. No te asustes, ni te culpes! Es normal!

Pero no hace falta que lo pases sola, podemos asesorarte con algunas entrevistas puntuales, temáticas, de orientación a padres con profesionales especializados en niños que te pueden ayudar a pensar, a resolver, aconsejar y  a elegir el mejor camino para vos y tus hijos, adelantándote a situaciones conflictivas y disminuyendo los momentos de malestar.

Contactanos en info@centroidea.com.ar

Lic. Gisela Holc

De todas partes y de ningún lugar…

Dedicado a todas las personas que viven fuera de su lugar de nacimiento, biológico…

 

Cuantas veces repetimos que soy de….pero viví tantos años en….y ahora vivo acá desde…. y todas estas frases que describen todas las veces que cambiamos nuestro lugar de residencia, al mismo tiempo que aparece una sensación de vacío al referirnos a ésta realidad.

 

Una vez leí que lo único verdaderamente constante es el cambio. Y si bien hemos nacido en determinado lugar, somos un cúmulo de experiencias vivas que transforman nuestro día a día, dejando huella en nuestros vínculos y trabajos.

 

Soltar la idea se ser de tal o cual lugar ayuda a sentar raíces, afianzar las relaciones “aquí y ahora” y sobretodo a no postergar nuestras metas por no saber el tiempo en que permaneceremos en determinado lugar.

 

Es importante darnos cuenta que tal vez es el miedo a pertenecer o a no pertenecer, a perder un sistema de creencias, a crecer y  a disfrutar del presente  la emoción que nos impide seguir adelante sin importar cual sea nuestro lugar de residencia.

 

Sin embargo cuando nos damos cuenta que el suelo de nuestra casa es la planta de nuestros pies nos podemos sentir libres de decir “ AQUÍ encontré MI lugar.”

 

 

 

 

Perfeccionismo

Perfeccionismo y exigencia

 

¿Posponés y revisás todo mil veces? ¿perfeccionisTenés miedo a equivocarte o que te critiquen?

Los errores, las cosas imperfectas y el hecho de pensar que no se han realizado las tareas de manera suficientemente buena o que se podría haber esforzado más, son características propias del perfeccionismo. Socialmente, esta manera de actuar es muy valorada, potenciándola desde la misma infancia.

Sin embargo, esta cualidad puede convertirse en un problema grave para la persona y su entorno si se superan determinados límites. En este sentido, el perfeccionismo llega a ser un problema cuando interfiere en la vida cotidiana o en las relaciones de la personas, provocando un menor disfrute de las actividades o una inversión elevada de tiempo.

Cuál es la diferencia entre exigencia y perfeccionismo?

Una persona puede estar horas y horas practicando un deporte y disfrutarlo. Allí hay exigencia pero el perfeccionismo está marcado por la angustia. El objetivo final no es mejorar sino evitar las críticas y el temor al error. Subyace una creencia profunda que es: “Si lo hago perfecto, me amarán”. Todo se mide en términos de logros y resultados. Es decir que, si se hace perfecto, es valioso; si no, no sirve en absoluto. Muchas veces, el perfeccionista queda atrapado en la mirada de los demás. De allí su intento por evitar los errores y los desastres y su dificultad para relajarse.

Algunas características de las personas perfeccionistas consisten en que comienzan alguna tarea con una gran preocupación por el error. Al equivocarse, sienten que todo se estropea, que todo se viene abajo como resultado del pensamiento catastrófico. El perfeccionista vive el error como una catástrofe, como un estigma, como algo que disminuye su estima. A su vez, tiene metas muy elevadas y difíciles de alcanzar.

El perfeccionista establece metas irreales, en cuanto a la magnitud o al tiempo para lograrlas, lo cual lo lleva muchas veces a frustrarse. Existe la necesidad de no relajarse hasta que algo sea perfecto. A su vez, piensa en términos de extremo: todo o nada. “Me sale perfecto o es un desastre“.

Las personas perfeccionistas tienen una autoevaluación negativa o crítica cuando las cosas le salen mal: culpa con enojo, lo cual es producto de su rigidez de pensamiento. Viven la mayor parte del tiempo insatisfechas, pues cuando logran algo  inmediatamente está mirando la nueva meta. Saltan de gran momento en gran momento y pierden de vista “el disfrutar el ahora”. Son hiper exigentes. Posponen y revisan todo mil veces, actitud que los paraliza. De allí que muchos perfeccionistas vayan de manera lenta y se molesten cuando otros se equivocan. Son muy duros consigo mismos, por el hecho de que su conciencia moral los castiga si hacen algo mal. Esto afecta su baja estima y sus logros.

Cómo trabajar sobre el perfeccionismo y la exigencia?

-Realizar una Evaluación más objetiva de las metas.

Errores, parte de aprender. Equivocarse es humano. La mayoría de los errores que se cometen en un  día no suelen tener consecuencias trágicas, sino que se pueden subsanar. Desdramatizar, los errores y lo trágico de la realidad, para ser más tolerantes con nosotros mismos.

 

Una persona vale más allá de lo que tiene o logra. Si bien todos quieren ser aceptados y queridos, los afectos no son exclusivos al éxito laboral o económico. Quienes nos quieren, lo hacen por lo que somos, no por lo que hacemos o por cómo nos va.

 

-Dar el valor que tienen las cosas. No preocuparse tanto por los resultados, sino estar más atento al proceso. Poner el acento en el sentido que tienen las cosas y dale la importancia que realmente merecen.

 

Si sentís que necesitas ayuda, no dudes en llamarnos o escribirnos a: Info@centroidea.com.ar  / 011-784-3922

Lic. Gisela Holc

 

 

Reloj biológico

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La ventana de fertilidad femenina no ha variado mucho en los últimos años. La biología impone sus reglas. Fisiológicamente, el momento de mayor fertilidad es entre los 25 y los 35 años.

En el pasado, el modo de vida hacía que las mujeres en general se embarazaran durante este período, sin que esto resultara conflictivo. En la actualidad, el rol de la mujer cambió. Cada vez más, el embarazo es postergado por diferentes motivos: una carrera universitaria, un trabajo interesante y exigente, la búsqueda de la pareja perfecta, etc. Todo esto lleva a la postergación más allá de los 30, 35 ó 40 años.

En otros casos, también se observa que el deseo de ser madre aparece a pesar de no estar en pareja. El tiempo corre, el reloj biológico existe, la fertilidad disminuye y esto es fuente de conflicto.

La maternidad debería ser una opción voluntaria, asumiendo la responsabilidad de que todo no se puede abarcar. También la decisión de no tener hijos es una elección posible.

El punto ideal sería tratar de liberarse de los mandatos sociales y poder decidir qué es lo mejor para cada una teniendo en cuenta que no necesariamente son excluyentes maternidad y crecimiento personal.

Podemos ayudarte en este proceso! Llamanos al 01147843922 o escribinos a: info@centroidea.com.ar

Embarazo y ansiedad

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¡Y un mes más! Un mes más en que el sueño tan esperado se aleja…
¡Esa sensación que solamente puede comprender otra mujer que pasa por lo mismo!
No importa todas las palabras que puedan decirte, las personas de alrededor difícilmente entenderán. El problema está en que cada mes que pasa, la ansiedad crece y entrás sin querer en un circuito negativo, porque cuanto más ansiedad hay en el sistema, menos posibilidades hay de quedar embarazada.
Quienes te rodean suelen decir: “Intentá no pensar en eso y llegará sin que lo busques!” o “Relajate y conseguirás lo que deseas!”. Pero… ¿cómo se logra “no pensar en eso” y relajarse cuando todos los pensamientos que están en la mente giran alrededor del mismo tema? ¡Cuando ves panzas en todos los rincones! ¡Cuando hay más bebés en el mundo que nunca!
Es fundamental que puedas sentirte acompañada en el proceso de búsqueda o en los tratamientos o procedimientos que muchas veces no logran los resultados deseados de inmediato, sin generarte presión “extra”. En Centro IDEA contamos con un equipo de profesionales especialistas en ansiedad que puedan brindarte la ayuda necesaria para acompañarte en este proceso.
Llamanos al 0114784-3922 o a: info@centroidea.com.ar

5 Signos para detectar el Bullying o Cyberbullying. Cuando los compañeros se vuelven enemigos. 

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El término “bullying” (o “acoso escolar” en español)  hace referencia a las actitudes agresivas que se manifiesta entre pares en el ámbito escolar, y que se presenta bajo la forma de una conducta intencionada y repetida, y no como episodios esporádicos. La mayoría de los agresores (que pueden ser grupos o una sola persona) actúan abusando de su poder y tratando de forma tiránica a un compañero al que hostiga, oprime y atemoriza repetidamente, atormentándolo hasta el punto de convertirlo en su víctima habitual. El fenómeno se encuentra muy generalizado, de modo tal que aproximadamente 4 de cada 10 jóvenes de entre 13 y 16 años refieren haber sido víctimas de bullying.

La forma en que se presenta puede variar, entre ellas se puede mencionar:

  • Maltrato físico: como las diversas formas de agresión y los ataques a la propiedad.
  • Maltrato verbal: como poner apodos ofensivos, insultar, ridiculizar, contestar con malos modos, hacer comentarios racistas.
  • Maltrato psicológico: mediante acciones encaminadas a erosionar la autoestima y fomentar sensaciones de inseguridad y temor.
  • Maltrato social: especialmente manifiesto en la propagación de rumores descalificadores y humillantes que promueven la exclusión y el aislamiento del grupo.
  • Maltrato indirecto: cuando se induce a agredir a un tercero.
  • Abuso sexual.

Es importante destacar que se trata de un fenómeno social complejo, y no de situaciones individuales puntuales. En este sentido, existen ciertos roles que se reproducen de forma más o menos constantes en los episodios de Bullying. Los mismos pueden resumirse de la siguiente forma:

  • Agresor/a: puede actuar solo y/o en grupo. Es quien ejerce la actitud de acoso.
  • La víctima: con frecuencia se encuentra aislada. Es quien recibe el acoso y cuenta con pocas herramientas para detenerlo por su propia cuenta.
  • Los compañeros o espectadores: es frecuente la falta de apoyo por parte de los compañeros que, en el mejor de los casos, observan sin intervenir y con frecuencia se añaden a las agresiones y amplifican el proceso. Esto se explica por un lado por el miedo a caer en el mismo rol que la víctima y además, por el fenómeno de imitación. El grupo de pares es el principal factor de mantenimiento de las conductas de acoso.
  • Los adultos (madres, padres, maestros y otras autoridades): a menudo sólo detectan el problema cuando ha tomado unas proporciones evidentes y con frecuencia graves. En otras ocasiones, aunque toman conciencia del mismo de forma temprana, lo minimizan, o no encuentran la forma de intervenir sin empeorar la situación. Esto se ve agravado por el hecho de que en general, los chicos evitan informar al adulto sobre la situación, ya sea por vergüenza, o por miedo a las represalias.

Las consecuencias para la victima de bullying han sido estudiadas a lo largo de estos años, e incluyen trastornos de ansiedad, estrés postraumático, depresión, aislamiento social, síntomas físicos, imagen negativa de si mismos, entre otros. No obstante, contrario a lo que se suele creer, también existen consecuencias negativas para el hostigador, entre las cuales se destacan dificultades para la adaptación escolar (y posteriormente laboral), consumo de sustancias, dificultades para comunicarse asertivamente y tendencia a desarrollar una personalidad antisocial.

Cabe destacar que aunque es cierto que el bullying no es un fenómeno de aparición reciente, sino que por el contrario ha existido desde hace mucho tiempo, si es cierto que en los últimos años ha adoptado características diferentes que, en cierto sentido, complejizan su naturaleza. Esto ha sucedido en gran medida a partir del acceso generalizado de la población a internet y el posterior surgimiento de las redes sociales. Aparecen junto con estas nuevas formas de socializar nuevos mecanismos para generalizar la conducta de hostigamiento. El llamado “ciberbullying”. En este sentido, las redes permiten, a grandes rasgos, amplificar el fenómeno de dos formas. Por un lado, pueden darse situaciones donde los espectadores graban o fotografían la situación de acoso y la suben a internet, donde alimentan la posibilidad de re traumatizarían constante para la victima que, ya habiendo padecido el episodio en vivo, debe además exponerse a sus repeticiones en la red. Por otro lado, las redes sociales ofrecen un nuevo terreno donde el acoso se vuele un fenómeno constante. En la actualidad, ni aún fuera del colegio la victima está libre del hostigamiento, ya que constantemente puede verse invadido de publicaciones, mensajes, amenazas, etc., que llegan a él de forma directa por internet. Fenómeno empeorado por la posibilidad de anonimato que ofrecen algunas redes.

Teniendo en cuenta todos estos datos, resulta fácil comprender que el fenómeno de bullying no puede desestructurarse simplemente con una intervención puntual o trabajando solo con la victima. En la mayoría de los casos, hace falta una intervención contextual, que ponga en evidencia lo que esta sucediendo y permita a los jóvenes desarrollar una actitud empática hacia sus compañeros. Si el agresor no es consciente del sufrimiento de su víctima, y es además premiado con risas de los espectadores, es poco probable que los episodios se detengan.

            Es necesario destacar que para trabajar en la desarticulación de estas situaciones es necesario primero detectarlas.  Suelen estar muy naturalizadas entre los grupos de jóvenes, por lo que es imprescindible que los adultos estén atentos a cambios en sus hijos o alumnos que puedan estar evidenciando que son víctimas de este proceso.

Estos signos pueden ser variados, desde:

  1. cambios de humor,
  2. rechazo a asistir al colegio,
  3. bajas calificaciones,
  4. cambios en los hábitos alimentarios
  5. cambios en las rutinas de sueño, entre otros.

Es importante que ante la duda el adulto presente un espacio seguro para que el joven pueda expresar sus miedos, y de este modo, comenzar a trabajar en la resolución del problema. Para un joven que sufre estos hostigamientos de forma cotidiana, el hecho de ser escuchado, y que alguien valide sus sentimientos, ya es un gran paso. Sabe al menos que ya no esta solo.

En Centro Idea contamos con profesionales especializados que pueden ayudarte! Escribinos a: info@centroidea.com.ar o comunicate al 011-47843922

Manejar: ¿lo evitás?, ¿ponés excusas?, ¿lo postergás?

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Hay diferentes niveles de impedimento al manejar. El primero es un impedimento total: personas que aun sabiendo manejar, no lo hacen. Tal vez manejaron en algún momento, pero han dejado de hacerlo. Después están los impedimentos parciales o selectivos: aqueja a las personas que manejan pero bajo ciertas condiciones o circunstancias. Por ejemplo, no manejan de noche ni cuando llueve, y no entran ni en autopistas ni en túneles; y se sientan al volante sólo si están acompañadas.

El miedo se transforma en fobia cuando implica ansiedad anticipatoria: es cuando la ansiedad se activa desde el momento en que tomo contacto con el auto o decido salir a manejar, aunque el hecho no se consume en ese momento. Por ejemplo, si desde hoy tomo la decisión de ir mañana con el auto a la oficina, ya desde ahora se activan las sensaciones físicas de ansiedad.

El malestar que se despierta se ve manifestado en diferentes áreas: Físicas: taquicardia, sudor, temblequeo de piernas, nudo en la garganta o en el estómago, diarreas, contracturas o tensión corporal, entre otros síntomas. Emocional: angustia, nervios o miedo. Cognitivo: aparecen pensamientos negativos, catastróficos, ocurrencias de lo peor que puede pasar; temor a generar un accidente, a matar a alguien, pensar y sentir el auto como un arma mortal.

Con todo esto, la reacción que surge es de evitación y postergación. Se trata de reacciones que, si bien calman la ansiedad del momento, no logran resolver el conflicto ni cumplir el objetivo, que es manejar en forma autónoma.

La amaxofobia tiene cura. En el Centro Idea se dicta un nuevo taller de modo focalizado. Se identifican los conceptos personales e individuales del circuito del miedo y se crean recursos y herramientas que preparan al paciente para enfrentar y afrontar las situaciones de exposición. El Centro trabaja la psicología cognitiva con técnicas de desensibilización sistemática y exposición gradual bajo control. Además, utiliza como apoyo técnicas de Mindfulness para poder lograr paso a paso el objetivo, que es manejar a conciencia, con respeto y sin miedo.

Comunicate al (011) 47843922 o a: info@centroidea.com.ar

 

Ansiedad, 7 consejos para manejarla.

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Vivimos en una época llena de incertidumbre e inseguridad, y si bien todos los argentinos estamos inmersos en la misma realidad, no todos la vivimos de la misma manera. 

Hay quienes se vuelven paranoicos y otros que le quitan total importancia a las situaciones. La diferencia se encuentra en la forma en que cada uno percibe, interpreta y decodifica los hechos que ocurren. 

Esa manera de ver el mundo y pensar está condicionada por el grado de ansiedad que cada uno tiene.

La ansiedad se define como una sensación dis-placentera que se caracteriza por molestias psicológicas (emocionales) y físicas (corporales) frente a una situación dada. Es una sensación de amenaza difusa, que desaparece al resolverse la situación que la dispara. Todos tenemos esta ansiedad en diferentes momentos o situaciones de la vida. 

Sin embargo, existe la ansiedad patológica que se caracteriza por los siguientes aspectos.

•    Vivencia de incertidumbre o inseguridad que no decae al resolverse la situación que la disparó.
•    Intensidad desproporcional al hecho o situación que la activó.
•    Inhibición para desarrollar las actividades habituales

 

Algunos consejos …

 ¿Manejarla? Sí, el secreto está en aprender a manejar la ansiedad, no en eliminarla.

Para lograrlo, y reducirla, primero hay que identificarla y registrarla como tal.

1•    Reconocer que nuestro cuerpo y mente tiene energía limitada: ¡no exigirle más de la cuenta!
2•    Dedicarse un buen baño de agua caliente y tiempo suficiente para el relax. Relajarse lleva tiempo, no se logra enseguida.
3•    Hay que aprender a relajarse, existen técnicas para ello. Por ejemplo: poner música tranquila, con sonidos de la naturaleza, que ayudan a bajar el ritmo acelerado del día. Mediante técnicas de respiración, relajación y visualización, se puede recrear en la imaginación un espacio donde poder entregar cuerpo y alma. Crear un clima propicio para mimetizarse con esa música y adentrarse en ese paisaje mental para encontrar paz y tranquilidad que el mundo real no permite.
4•    Agendar un tiempo para descansar, desenchufarse y conectarse con uno mismo y los afectos.
5•    Divertirse, reírse mucho y estar con amigos.
6•    Reconocer los pensamientos que nos ponen ansiosos.
7•    Identificar las situaciones que disparan la ansiedad. Evitar evitarlas, sólo afrontándolas podremos superarlos.

Lic. Gisela Holc

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“El Nido Vacío”

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Desde que somos padres con la llegada de nuestros hijos hasta que deciden dejar el hogar familiar vamos atravesando con ellos distintas etapas evolutivas.
Al irse de la casa e independizarse se produce una gran ausencia en el hogar y muchos padres pueden sufrir lo que se conoce con el nombre de “Síndrome del Nido Vacío.” Una serie de emociones como tristeza, soledad, vacío se suceden las cuales son normales y frecuentes y tienden a ser pasajeras en el transcurrir de unos pocos meses.
Puede llevar un tiempo adaptarse y acomodarse a la nueva situación, si bien hay muchos padres que lo viven como un logro de haber cumplido una etapa, ya que los hijos se encuentran con las herramientas necesarias para poder volar y a su vez pueden vivir este acontecimiento como un momento de encuentro  en la pareja. Otros padres sin embargo viven la partida de los hijos de forma fatalista como un abandono, con sentimientos que traban y obstaculizan su vida normal. No encuentran el sentido de vivir sin ocuparse de ellos.
Este sería un momento de gran importancia para dialogar y compartir con la pareja estos miedos, inseguridades, charlas con amigos y también para buscar ayuda.
El resultado de cómo se transite esta etapa de cambio brindará herramientas para encontrar las oportunidades para revivir situaciones, encontrar actividades nuevas, activar vínculos que se dejaron de frecuentar, proyectar viajes,  es decir posibilidades de conectarse con todo lo que uno siempre quiso y tuvo que postergar.
Tips
1-Acompañar al hijo en esta etapa brindándole apoyo y seguridad.
2-No mostrarle preocupación, ni victimizarse.
3-Ayudarlos a organizarse en su economía.
4-Mantener contacto con ellos sin invadirlos
5-Respetar sus tiempos y espacios.
6-Descubrir nuevos intereses más allá de tus hijos.
7-La relación con los hijos cambia, muchas veces estos vínculos se mejoran ya que los diálogos son con ellos pero crecidos, independientes, en sus espacios.
8-Reactivar el vínculo de pareja, si lo tuvieras. Ya que es  una nueva etapa y ahora sin los hijos en el hogar, es un momento de encuentro y de nuevos proyectos juntos para prepararse para próximas  etapas.

En Centro Idea podemos ayudarte a transitar esta etapa y aprender a vivirla en todo su potencial. Contamos con profesionales especializados que pueden ayudarte. Contactanos por privado en nuestra página o al e-mail: Info@centroidea.com.ar     –   http://www.centroidea.com.ar

Lic .Claudia Erlich

Anorgasmia. Frustación y falta de orgasmos.

 

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Es muy importante potenciar los aspectos positivos de la sexualidad y eliminar tabúes y prejuicios.

Por lo general, las mujeres que sufren anorgasmia (incapacidad de conseguir orgasmos) han explorado casi nada o muy poco su cuerpo, sufren de ansiedad en sus relaciones o  tienen poca comunicación sexual en su pareja.  Otro factor puede ser provocado debido a que consideran que no depende de ellas, sino de sus parejas la responsabilidad para el propio placer. La mayoría no ha alcanzado un orgasmo a través del coito pero si, por medio de la masturbación o de otras prácticas sexuales.

Hay tres tipos de anorgasmias, según cita Carmen Sánchez (psicóloga clínica, sexóloga y co-directora del Instituto Clínico de Sexología de Barcelona) en elmundo.es:

  • Trastorno anorgásmico primario: mujeres que nunca han tenido un orgasmo
  • Situacional: el orgasmo es alcanzado en determinadas situaciones únicamente.
  • Adquirido: quiénes han tenido orgasmos y luego de un tiempo dejaron de tenerlos.

Este problema se puede tratar y tiene solución. Hay que hacer hincapié en:

  1. el autoconocimiento sexual
  2. la propia satisfacción en las relaciones
  3.  Y en la comunicación con tu pareja.

 

En Centro IDEA contamos con profesionales especializados que pueden ayudarte. Contactanos por privado en nuestra página o al e-mail: Info@centroidea.com.ar     –   http://www.centroidea.com.ar