Trastornos de la Conducta

TrastorTDAH TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTEno negativista desafiante

Se caracteriza por un patrón de irritabilidad con actitudes desafiantes y/o vengativas que dura por lo menos 6 meses y que se manifiesta en la interacción con individuos que no son sus hermanos. Algunos de los indicadores son: suelen enfadarse con facilidad y perder la calma, discuten a menudo con autoridades adultas, desafían las normas de autoridad, culpan a los demás por sus errores, muestran actitudes rencorosas hacia los demás y en ocasiones los molestan deliberadamente.

Testimonio clínico: Martin tiene 8 años. Su madre ya ha sido citada en varias oportunidades por el colegio ya que manifiestan que el niño no responde a las consigas de la maestra y que contesta con insultos. En la casa, cada vez que intentan hacer las tareas Martín se tira al piso y comienza a gritar hasta que sus padres se cansan y lo dejan. A pesar de que al comienzo los castigos funcionaban, ahora él los enfrenta con actitud burlona y desafía a sus padres para que lo castiguen si quieren, por lo que ellos ya no saben cómo manejar su conducta.

 

Trastorno explosivo trastorno oposicionista desafianteintermitente

Se caracteriza por el arrebato recurrente de comportamientos que evidencian una deficiencia en el control de los impulsos de agresividad. Suele manifestarse como episodios repentinos de agresión verbal o agresión física contra personas, animales u objetos. Deben producirse estos episodios al menos dos veces por semana durante un periodo mínimo de tres meses. El niño debe tener al menos una edad de 6 años.

Testimonio clínico: Valentín tiene 11 años. Cada vez con mayor frecuencia se enfrenta en largas discusiones con sus padres cada vez que tiene que estudiar para algún examen, ya que él se niega a hacerlo. En varias oportunidades ha roto objetos de la casa en medio de estas peleas, incluso algunos que le pertenecían a él. En su última pelea, debido a que había reprobado un examen, sus padres no lo dejaron ir al cumpleaños de uno de sus amigos. Su enojo fue tal que, entre insultos, golpeó a su perro. Luego del episodio, Valentín se puso a llorar arrepentido, y le explicó a sus padres que no pudo evitarlo, ya que cuando se enoja siente que no puede pensar en nada y que no puede controlarse.