Características del Trastorno de Panico

panico¿Qué es el Trastorno de Pánico y cuáles son sus síntomas?

El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad. Los ataques de pánico son sensaciones repentinas de miedo y terror sin un motivo aparente, sumado a la necesidad de querer escapar o huir de la situación. Causa ataques de pánico que son sensaciones repentinas de miedo y terror sin un motivo aparente, sumado a la necesidad de querer escapar o huir de la situación. Algunas de los síntomas más comunes pueden incluir:

  •  Palpitaciones o taquicardia
  • Dolor o molestias en el tórax
  • Sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
  • Parestesias ( sensación de entumecimiento o homigueo.)
  • Dificultad para respirar o de asfixia
  • Sudoración
  • Temblor o sacudidas
  • Escalofríos o sensación de calor.
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo)
  • Miedo a perder el contro o a volverse loco.
  • Miedo a morir

Estos ataques de pánico se consideran un Trastorno cuando los mismos ocurren en forma frecuente e intensa, interfiriendo con el ritmo de vida normal de la persona y generalmente suelen ocurrir luego de atravesar por severos períodos de stress.

En cuánto a la frecuencia, algunos individuos presentan crisis con una periodicidad moderada (una vez a la semana), otros describen crisis más frecuentes (cada día) separadas por semanas o meses sin padecer un solo ataque, o bien una frecuencia considerablemente menor (dos cada mes) durante un período de varios años.

Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar y sin previo aviso. La persona puede sentir una persistente preocupación por ataques de pánico sucesivos y por la idea de no poder manejar la situación y perder el control. Asimismo se evidencia un significativo cambio en los hábitos de la persona ya que aquel que padece este trastorno comienza a evitar aquellos lugares donde previamente ha sufrido ataques de pánico o aquel lugar donde piensa que un ataque de pánico puede llegar a ocurrir (esto es llamado Agorafobia).

Muchos de los que sufren este trastorno pueden sentirse también deprimidos o fatigados e incluso sienten que la vida es demasiado estresante para ellos.

Es importante tener en cuenta que si bien estos síntomas padecidos durante un ataque de pánico son estresantes, no son peligrosos en sí mismos. De hecho, lo que puede ser sí una alarma de peligro es la mala interpretación y la respuesta exagerada de la persona frente a los síntomas físicos que padece.

 

Prevalencia

La prevalencia estimada anual para el trastorno de pánico para los Estados Unidos y varios países europeos está en torno al 2-3% en los adultos y los adolecentes.

Los índices del trastorno de pánico muestran un aumento en la adolescencia y alcanzan el máximo en la edad adulta. Las mujeres se ven con frecuencia más afectadas que los varones y éstas probablemente a raíz de la aparición de la pubertad.

 

Desarrollo y curso

La media de la edad de inicio de los síntomas del trastorno de pánico es de 20 a 24 años.

Un pequeño número comienza en la infancia y la aparición después de los

45 es poco frecuente.

Si no se trata el trastorno es crónico pero con oscilaciones.

 

Factores de riesgo para el Trastorno de Pánico.

  •  Temperamentales: Un rasgo de ansiedad elevado: las personas que tienden a interpretar un mayor número de situaciones como peligrosas o amenazantes tienen una mayor probabilidad de sufrir estos episodios.

 

  •  Factores genéticos: existe una incidencia mucho mayor que la población general en aquellos pacientes cuyos familiares de primer grado presentan este problema.

 

  • El consumo de sustancias que pueden alterar el sistema nervioso: altas dosis de cafeína o el consumo de estimulantes, como así también el síndrome de abstinencia de algunas sustancias (alcohol, tabaco) puede dar lugar a estos episodios.

 

  • Padecimiento de algunas enfermedades: hipertiroidismo e hipotiroidismo y arritmias.

 

  • La aparición inicial de los ataques de pánico con frecuencia sigue a un evento altamente estresante, como ser víctima de un ataque de violencia, la pérdida de un empleo, un ser amado o una relación importante.