Vivimos en una época llena de incertidumbre e inseguridad, y si bien todos los argentinos estamos inmersos en la misma realidad, no todos la vivimos de la misma manera.
Hay quienes se vuelven paranoicos y otros que le quitan total importancia a las situaciones. La diferencia se encuentra en la forma en que cada uno percibe, interpreta y decodifica los hechos que ocurren.
Esa manera de ver el mundo y pensar está condicionada por el grado de ansiedad que cada uno tiene.
La ansiedad se define como una sensación dis-placentera que se caracteriza por molestias psicológicas (emocionales) y físicas (corporales) frente a una situación dada. Es una sensación de amenaza difusa, que desaparece al resolverse la situación que la dispara. Todos tenemos esta ansiedad en diferentes momentos o situaciones de la vida.
Sin embargo, existe la ansiedad patológica que se caracteriza por los siguientes aspectos.
• Vivencia de incertidumbre o inseguridad que no decae al resolverse la situación que la disparó.
• Intensidad desproporcional al hecho o situación que la activó.
• Inhibición para desarrollar las actividades habituales, como consecuencia de los síntomas generados por la ansiedad.
Niveles a identificar
Para responder el siguiente test, hay que pensar en situaciones que despiertan ansiedad, como, por ejemplo, rendir un examen, tener una cita, entrevista laboral, reuniones sociales, hacer un trámite, ir de paseo, etc.
A partir de estas situaciones hay que responder con qué intensidad se registran los síntomas que se detallan a continuación.
Cada uno de estos síntomas deben ser evaluados con una de estas tres categorías: definir entre «nada», «algo» o «mucho»
Irritabilidad
Miedo a que algo malo pase
Tensión muscular
Estar inquieto
Llanto fácil
Reaccionar con sobresaltos
No poder esperar, impaciencia
Miedos varios
Dificultad para dormir
Interrupción del sueño
Cansancio al despertar
Pesadillas, temores nocturnos
Dificultad para concentrarse
Mala memoria
No poder disfrutar
Cambios de ánimo
Dolor de cabeza
Rigidez muscular
Rechinar dientes
Zumbido de oídos
Visión borrosa
Frío/calor
Taquicardia, palpitaciones
Opresión en el pecho
Sensación de ahogo, suspiros, dificultad para respirar
Problemas estomacales, digestivos
Problemas menstruales
Disminución deseo sexual
Temblores, mareos
Pestañeo, tics
Necesidad de estar todo el tiempo con un amigo.
Dificultad para prestar atención en clase y hacer las tareas
Facilidad para distraerse
Necesidad de hacer algo todo el tiempo
Evaluación
Si se registraron 10 ítems con ansiedad “algo”, se propone volver a hacer el test en tres semanas para chequear si la ansiedad se resolvió, disminuyó o aún permanece. En ese caso, se podría pensar que existe un mal manejo de la ansiedad.
Si las respuestas incluyen al menos 15 ítems en la columna de “mucho”, la propuesta es poner en práctica algunos de los consejos para disminuir la ansiedad. Luego de tres semanas practicándolos, volver a realizar el test para constatar si algo se ha modificado.
Es importante saber que tener ansiedad es normal, el objetivo no es tener una ansiedad cero, la propuesta es aceptar la ansiedad, aprender a reconocerla, y saber cómo manejarla. ¿Manejarla? Sí, podemos aprender recursos para manejar nuestra ansiedad.
Algunos consejos
El secreto está en aprender a manejarla ansiedad, no en eliminarla. Para lograrlo, y reducirla, primero hay que identificarla y registrarla como tal.
• Reconocer que nuestro cuerpo y mente tiene energía limitada: ¡no exigirle más de la cuenta!
• Dedicarse un buen baño de agua caliente y tiempo suficiente para el relax. Relajarse lleva tiempo, no se logra enseguida.
• Hay que aprender a relajarse, existen técnicas para ello. Por ejemplo: poner música tranquila, con sonidos de la naturaleza, que ayudan a bajar el ritmo acelerado del día. Mediante técnicas de respiración, relajación y visualización, se puede recrear en la imaginación un espacio donde poder entregar cuerpo y alma. Crear un clima propicio para mimetizarse con esa música y adentrarse en ese paisaje mental para encontrar paz y tranquilidad que el mundo real no permite.
• Agendar un tiempo para descansar, desenchufarse y conectarse con uno mismo y los afectos.
• Divertirse, reírse mucho y estar con amigos.
• Reconocer los pensamientos que nos ponen ansiosos.
• Identificar las situaciones que disparan la ansiedad. Evitar evitarlas, sólo afrontándolas podremos superarlos.
Lic. Gisela Holc
info@centroidea.com.ar